“Dios los ha rescatado a ustedes […], y ustedes saben muy bien que el costo de este rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro o la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo” (1 Ped. 1:18-19)
Varias personas han tratado de determinar cuánto vale un ser humano. Jim y Priscilla Tucker realizaron la siguiente observación: si determinamos lo que valemos por los materiales de los que estamos hechos: agua, hierro, calcio, grasa y otras sustancias, ¡valdríamos menos de cincuenta dólares! No obstante, otro cálculo captó más mi atención. Según Keith Knoche, todos estamos formados por aproximadamente mil cuatrillones de átomos, equivalente a un uno seguido de 27 ceros. ¿Qué tanto es esto?
Imaginemos un diluvio de guisantes que cae del cielo, cubriendo la superficie del planeta, incluyendo los océanos, con una capa de un metro de altura. Luego, salimos al espacio exterior y cubrimos doscientos cincuenta mil planetas más del tamaño de la Tierra con una capa de un metro de guisantes. Así, tendríamos mil cuatrillones de guisantes, equivalentes al mismo número de átomos que componen nuestro cuerpo. Según Knoche, esa cantidad de átomos tiene el potencial de generar cinco millones y medio de kilovatios/hora por kilo. En otras palabras, si tu peso es de 50 kilos y la compañía de electricidad te paga siete centavos de dólar por kilovatio/hora, ¡tu valor en electricidad ascendería a 77 millones de dólares!
La tarea de determinar el valor de una persona es más compleja que asignarle simplemente un valor numérico. Resulta imposible cuantificar con dinero el amor, la capacidad de pensar o la creatividad. A pesar de esto, existe un cálculo que puede proporcionarnos una idea de cuánto vale un ser humano.
En 1 Pedro 1:18, el apóstol señala que hemos sido “comprados”. Para esto, usa una palabra griega que literalmente significa “rescatados”, como si hubiésemos sido secuestrados y alguien hubiese pagado el precio de nuestra libertad. Pero de inmediato Pedro aclara que nuestro rescate no se pagó “con cosas corruptibles, como el oro o la plata”. ¡No hay dinero en el mundo que pueda pagar por el valor de la vida humana! Pero entonces, ¿qué puede haber de más valor que el oro o la plata? La respuesta inconfundible es: “La sangre preciosa de Cristo”.
No vales cincuenta dólares, tampoco 77 millones de dólares. Vales mucho más que eso porque Jesús te compró con su sangre. Ahora que lo sabes, ¿cómo vivirás tu vida? de persona?
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Y Gracias a Ti por vernos, un abrazo AD7… Hasta la próxima
Devoción Matutina 2025 / Devocional para Jóvenes 2025
Autor: Jorge L. Rodriguez (Rodriguez, Jorge L.)
Titulo: Hoy es Tendencia – Seguir a Jesús nunca pasa de moda
(Lecturas devocionales para jóvenes) (Spanish Edition). IADPA.
A través de las páginas de HOY ES TENDENCIA, descubriremos cómo los temas de actualidad pueden servir como punto de partida para reflexionar sobre la Palabra de Dios y extraer lecciones prácticas para vivir vidas plenas y encontrar a Jesús en nuestro día a día. Lo familiar nos conducirá hacia lo desconocido, y las tendencias contemporáneas ilustrarán las verdades eternas de la Biblia. Mediante el encuentro diario con Cristo, seremos transformados cada vez más a su imagen y semejanza.
Devoción Matutina para Jóvenes 2025 – Lecturas devocionales para Jóvenes 2025