Vete al lago y echa el anzuelo. Saca el primer pez que pique; ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y dásela a ellos por mi impuesto y por el tuyo (Mateo 17:27, NVI).
Pagar impuestos es una realidad antigua. Ya en tiempos bíblicos, judíos, griegos y romanos estaban acostumbrados a pagar tributos. Los sumerios entregaban parte de los alimentos que producían al Gobierno, y algunos ciudadanos llegaban a pasar hasta cinco meses al año trabajando para el rey.
Actualmente, la realidad no es muy diferente. En Brasil, por ejemplo, cada ciudadano paga, entre impuestos, tasas y contribuciones, 73 tipos de tributos. El valor anual alcanza los 11,500 reales por habitante (unos US$ 2,008 al momento de la edición de estas lecturas), lo que equivale a alrededor del 35% del Producto Bruto Interno (PBI) del país. El impuesto sobre la renta es uno de los más temidos. No es casualidad que se utilice la metáfora del «león» para ilustrar la fuerza y la rigidez con la que el Estado «devora» este tributo de los brasileños.
En el texto de hoy, vemos la preocupación de Jesús por pagar el impuesto del Templo. Todo judío libre, de veinte años o más, debía hacer esta contribución, ya que era un deber religioso. Solo los levitas, los sacerdotes y los profetas estaban exentos, lo que significa que Jesús estaba libre de esta obligación. Sin embargo, para no generar polémica, Cristo ordenó que Pedro resolviera el problema, aunque de una forma inusual. Debía «pescar» el valor ¡de la boca de un pez!
Para pescar con anzuelo se necesita paciencia, una buena carnada y un «enganche» correcto. En el caso de Pedro, que era experimentado, fue necesario un ingrediente adicional: ¡tener fe para encontrar al «pez afortunado»!
Dicho y hecho. El primer pez que Pedro pescó trajo la solución. La moneda atorada en la garganta del pez cerró la boca de los acusadores de Jesús. Pero ¿cómo sabía Jesús de la existencia de esa moneda? ¿Cómo ese pez, entre tantos otros, terminó en el anzuelo de Pedro?
Esta historia nos enseña dos lecciones. La primera es que, así como Jesús vio aquel pez en medio del mar, también te conoce a ti. La segunda es que Dios sabe de nuestros problemas y es capaz de resolverlos. Puede ser una enfermedad, una intriga o una deuda grande que pagar. Confía en él! Jesús puede cerrar la boca del «león» con una moneda atorada en la boca de un simple pez.
BUSCA en Facebook el texto de la matutina: http://www.facebook.com/AD7Devocional/
SIGUE en Instagram el post de la matutina y el versículo diario: http://www.instagram.com/AD7Devocional/
SUSCRIBE a YouTube, comparte y ve nuestros videos:
http://www.youtube.com/AD7Devocional
Le damos las gracias a Dios por los videos publicados, todo sea para Su honra y gloria!
Y Gracias a Ti por vernos, un abrazo AD7… Hasta la próxima
Devoción Matutina 2026 / Devocional para Jóvenes 2026
Autor: Milton Andrade (Andrade, Milton)
Titulo: Inverso / Diferente
(Lecturas devocionales para jóvenes) (Spanish Edition). IADPA.
La Biblia cambia las reglas: los más grandes son humildes, los últimos son primeros, los que pierden ganan y la verdadera vida nace del altruismo. Tal vez nuestro mundo esté al revés. Durante 365 días, mira la vida a través de los ojos de Jesús: pensando, viviendo y caminando a Su manera.
Devoción Matutina para jóvenes 2026 – Lecturas devocionales para jóvenes 2026