Gracias a sus heridas fuimos sanados (Isaías 53:5, NVI).
En la madrugada del 26 de abril de 1986, el reactor 4 de la planta nuclear de Chernóbil (Ucrania) explotó y provocó el mayor accidente nuclear de la historia. El material radiactivo se dispersó rápidamente y causó un aumento en los niveles de radiación en muchos lugares del mundo. Un grupo de bomberos, científicos y trabajadores, llamados “liquidadores”, fue enviado a la región para apagar el incendio y enterrar los objetos contaminados.
La tragedia ocurrió en la planta que se encuentra a unos veinte kilómetros de la ciudad de Chernóbil. El accidente fue causado por un error humano, ya que los operadores del reactor incumplieron varias partes importantes del protocolo de seguridad. Otro factor que pudo haber contribuido es que uno de los reactores presentaba un defecto en su diseño.
Aún no se sabe el número total de víctimas directas e indirectas. Los estudios apuntan a que la incidencia de cáncer de tiroides en niños aumentó cuarenta veces desde la explosión. En adultos, la tasa aumentó hasta siete veces. El accidente también generó consecuencias psicológicas, económicas y una evacuación masiva en un perímetro de treinta kilómetros del área afectada.
Cerca del sitio donde se alza el “sarcófago”, una imponente estructura metálica diseñada para aislar el material radiactivo, se encuentra un monumento conocido como “Monumento a aquellos que salvaron el mundo”. Este homenaje, que exhibe varias estatuas de bomberos, honra a los liquidadores de Chernóbil, quienes dieron sus vidas para evitar que aquel enemigo invisible se propagara de forma aún más letal por el mundo.
Al ver este monumento, me quedé pensando en la obra realizada por Cristo para salvarnos de la condena eterna. Después de la desobediencia de Adán y Eva, el mal se extendió por el planeta de tal manera que la naturaleza y el corazón de los seres humanos fueron afectados por la “radiación” del pecado. El profeta Isaías describió los efectos de la maldad en los siguientes términos: “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga. […] La tierra de ustedes está desolada; sus ciudades, puestas a fuego” (Isa. 1:6, 7).
Para neutralizar la acción del pecado, Jesús vino a la Tierra y “se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Tim. 2:6). Él es nuestro Escudo, nuestro Antídoto y el único “Liquidador” del pecado. ¿Estás bajo esta fuerte protección?
BUSCA en Facebook el texto de la matutina: http://www.facebook.com/AD7Devocional/
SIGUE en Instagram el post de la matutina y el versículo diario: http://www.instagram.com/AD7Devocional/
SUSCRIBE a YouTube, comparte y ve nuestros videos:
http://www.youtube.com/AD7Devocional
Le damos las gracias a Dios por los videos publicados, todo sea para Su honra y gloria!
Y Gracias a Ti por vernos, un abrazo AD7… Hasta la próxima
Devoción Matutina 2026 / Devocional para Jóvenes 2026
Autor: Milton Andrade (Andrade, Milton)
Titulo: Inverso / Diferente
(Lecturas devocionales para jóvenes) (Spanish Edition). IADPA.
La Biblia cambia las reglas: los más grandes son humildes, los últimos son primeros, los que pierden ganan y la verdadera vida nace del altruismo. Tal vez nuestro mundo esté al revés. Durante 365 días, mira la vida a través de los ojos de Jesús: pensando, viviendo y caminando a Su manera.
Devoción Matutina para jóvenes 2026 – Lecturas devocionales para jóvenes 2026